Morir no es un hecho que acontece repentinamente, sino un proceso que da nombre a su propia conclusión. La búsqueda de la inmortalidad que, más explícita e identificablemente que en otros casos realizan los escritores y los artistas en general mediante la producción de sus obras y su consecuente difusión (una especie de sembrado, sin duda; muy de agricultor), no es en realidad más que una manera de ir anticipándose a esa conclusión irreversible, de reconocer esta irreversibilidad, de responder a la certeza de que nada nos desviará de esa expulsión que, en cualquier caso y paradójicamente, no nos impedirá otra cosa que continuar muriendo. La muerte, así, acaba con el esfuerzo de morir.
CINE / EL DESERTOR, DE FLORIAN GALLENBERGER
-
Miniserie alemana de dos capítulos, en total algo más de dos horas y media,
que muy bien podría ser una película larga la dirigida por Florian
Gallenb...
Hace 15 horas



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Déjate oir... déjate atrapar...